ORÍGENES

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El futuro gran político nació en la casa número 1 de la calle Nuño Gómez, el día 8 de febrero de 1828, justamente en la misma casa donde, cincuenta y un años después, nacería el poeta y escritor malagueño Salvador González Anaya y en la que falleció mísero, enfermo y olvidado ciento cincuenta y un años más tarde el pintor Francisco Garcés Gómez, el último bohemio de la pintura local.

Los padres del que, con el tiempo, sería figura estelar y árbitro con Sagasta (en periodos alternativos) de la política española fueron Antonio Cánovas y Juana del Castillo. Del primero se sabe que era docente y director de las escuelas que sufragaba en la plaza de la Constitución el Consulado del Mar, en la antigua sede del Montepío de Viñeros, edificio que compartía con la Sociedad Económica de Amigos de País.

Cánovas procedía de una familia de probado españolismo, toda vez que su abuelo paterno había encontrado la muerte al luchar con entrega y valentía contra los franceses con un grupo de malagueños que salió al encuentro de las tropas del general Horace Sebastiani en el Camino de Antequera, junto al célebre arroyo del Cuarto.

Por otro lado, Cánovas del Castillo estaba emparentado con los Estébanez, familia de antigua raíces malagueñas de la que uno de sus miembros, Serafín Estébanez Calderón, alcanzaría notabilidad literaria bajo el pseudónimo "El Solitario".

La prematura muerte de su padre, ocurrida en 1842, deja a la familia sumida en vergonzante pobreza: esa pobreza que daña la dignidad de las personas a las que cuesta demostrar que la padecen, sufren a diario y no son capaces de pedir ayuda. Cánovas, a sus 14 años de edad, asiste impotente a la venta de las pequeñas cosas de valor que hay en su casa con las que la madre trata de hacer frente a las necesidades diarias.

Desesperada, acude al prior responsable de las antiguas escuelas donde su marido ejerció la dirección, y solicita para su hijo plaza de auxiliar de maestro, la cual obtiene.